viernes, 23 de abril de 2010

¿Hay que eliminar a la raza humana?

¿Cuál sería la solución para que el globo terráqueo en el que “vivimos” se salve y por ende nos salvemos todos de un suicidio colectivo?, eliminar al hombre, sembrar más árboles, reciclar todos los desechos sólidos o simplemente eliminar la parte negativa del hombre.


Cada 22 de abril se celebra el día del planeta, como todos los años y una vez más pasa desapercibida tan importante fecha que debería celebrarse los 365 días del año. Quizás, en ciertos lugares es rememorada la fecha, pero ¿cuánta conciencia queda en el ser humano de la causa terrible de la enfermedad que actualmente aqueja a la Pachamama? 


Por ello ese día pasa inadvertido y los hechos lo confirman: la presencia del auto eléctrico que no se promueve por no ser rentable a los grandes consumidores del combustible fósil que día tras día arrojan a la atmosfera enormes cantidades de CO2, la existencia de mecanismos para reducir gran parte de la emisión de gases tóxicos la cual no es implementada por las empresas a bien de seguir acumulando un valor material a cambio del costo de un precio invalorable: la vida.


Se oyen en los discursos, en los medios, en sondeos de opinión, entre otros, decir que el problema del calentamiento global está en manos de los mandatarios de los países del mundo y en los empresarios, pero ¿qué pasó con los pueblos del mundo? Nuevamente el gran círculo vicioso de echarse la culpa los unos a los otros sumerge en un abismo a victimarios y victimas que padecen intensas y prolongadas sequías, inundaciones, terremotos, altas y bajas temperaturas, consecuencia de los cambios climáticos. 


De verdad considero que no hay peor contaminación que la que sufre internamente el hombre en sus pensamientos y en su sentir, los cuales se exteriorizan en destrucción, guerras, hambre, pérdidas de valores morales y éticos, por lo cual termino concluyendo que para salvar a la Madre Tierra debemos eliminar lo que nos sobra y desarrollar lo que nos falta: conciencia despierta y objetiva.


@jlara01

sábado, 3 de abril de 2010

Un vuelo verde hacia la libertad

Fotografía: referencia
Hace muchos años cuando trabajaba en los sueños de otros, cada mañana con la salida rojiza del sol, el leve rocío húmedo que brotaba de las verdes hojas de las plantas y con un clima fresco que inspiraba quietud, solía salir de mi hogar camino al trabajo. En el trayecto, siempre pasaba por un hogar donde se respiraba cultura de vida, por sus arbustos de variadas flores, sin embargo, al fondo se observa una jaula que contradecía lo anterior. Aunque en su interior se encontraban dos hermosos loros de picos grandes y agudos, no dejaba de ser un arrebato de vida.

Posiblemente la belleza de los pájaros adornaba y llenaba la vista de sus captores, pero su esclavitud no les permitía conocer un vuelo verde hacia la libertad de un horizonte azul. La cárcel en la que se encontraban era tan pequeña que les impedía extender sus alas. Privados de la esperanza, de la amplitud y de conocer cuán grandes son, allí residían viviendo sin razón.

De más está decir lo cruel que resulta tener a un ave aislada, cuando podemos ver lo felices que son cuando vuelan a voluntad y en bandadas de un árbol a otro. La independencia les permite ir buscando sus frutas preferidas, apareándose y multiplicando su especie. Por ello, me viene a la memoria otras ciudades donde he visto a los plumíferos sueltos.

En la ciudad de Caracas, recuerdo que en Prados de María, al amanecer veía una manada de guacamayas y loros compartiendo la reducida arboleda de Chaguaramos gigantes. Luego, al atardecer volvían al mismo lugar para refugiarse en los huecos de los árboles que hacían con su herramienta natural. Presenciaba como deleitaban la vista de los transeúntes, sin necesidad que éstos les apresaran. Cosa que parece increíble, que en tan dañada jungla de concreto se observe esta gracia de la vida. Y todavía así es en toda la capital venezolana.

Estos animales en su autonomía, aparte de gozar los beneficios que la Madre Naturaleza les proporciona, poseen un plumaje brillante, les brota la felicidad por sus pequeños ojos y su cantar son los sonidos que recogen en su senda, aunque, unas que otras veces, por ser estos citadinos, nos recuerdan el ruido automotor. En cambio aquellos dos loros en su jaula se limitan a imitar lo que les enseñan con insistencia y/o lo que logran escuchar, su plumaje es opaco y sus ojos carecen de chispa, notándose su melancolía.


El ser humano por falta de conciencia ecológica y de sí mismo manifiesta un inminente divorcio hacia el sentir de la esencia de la Pachamama; es tan egoísta que aparta estas aves de su hábitat natural, así como lo hizo consigo mismo. Lo hace en función de su desordenada manera de vivir y convivir. Por tal motivo, lamentablemente, estas aves pasan el resto de sus vidas tras unas rejas, sin poder hacer su función básica y primordial: volar.



@jlara01


Inteligencia emocional

No todo en la vida es mente, desde hace dos décadas los profesionales de la conducta humana están trabajando con más hincapié sobre la inteligencia emocional, así lo señaló la psicóloga del Servicio Autónomo de Protección al Niño, Niña y Adolescente (Sapana) del estado Aragua, Maribel Díaz Castro, egresada de la Universidad Central de Venezuela y con experiencia en el campo de la razón desde hace 20 años, quien amplió este tema de tanto interés para el logro personal, e incluso, colectivo.

- ¿Cómo se aborda la inteligencia desde el punto de vista psicológico?
- En la actualidad trabajamos con lo que se denomina la inteligencia emocional y la inteligencia cognitiva, la segunda tiene que ver con la parte intelectual, el conocimiento, el razonamiento lógico, abstracto y matemático; la inteligencia emocional tiene que ver con el manejo de las emociones. Una persona puede ser muy inteligente a nivel cognitivo, pero puede tener una inteligencia emocional por el subsuelo, es decir, ser una persona con baja tolerancia a la frustración, que pierde el control con facilidad, ser impulsivo, tímido, retraído o ser una persona con problemas para ser asertivo. Hay casos de genios que a nivel cognitivo aportaron grandes conocimientos al mundo pero a nivel personal no tuvieron éxito o viceversa. Un ejemplo es el docente que sabe mucho, que tiene postgrado y doctorado, se graduó Suma Cum Laude y toda la excelencia académica, pero no sabe llegarle al alumno. Hay un problema comunicacional en él, de dar a entender ese conocimiento a los alumnos.

- Hay quienes opinan que el sistema educativo en Venezuela y el resto del mundo son caducos y no se adaptan a la realidad.
- Sí, por mucho tiempo se le dio valor al número y no a la calidad de ese número. En el campo de la psicología ocurría que se tomaba en cuenta el Coeficiente Intelectual (C.E.I.) expresado de manera numérica. De los años 80 hasta nuestro tiempo actual, ha surgido con gran fuerza el manejo de las emociones y por eso se creó el tema de la inteligencia emocional, porque se dieron cuenta que lo cognitivo no es lo que garantiza el éxito, por el contrario, entonces la persona que sufre síndrome de Down o cualquier otro tipo de retardo mental no sería feliz. Hemos encontrado que estas personas cuando han sido educables y canalizadas adecuadamente en su parte académica y emocional son más exitosas que el ser humano que tenga un coeficiente normal, entre comillas.

- ¿La teoría se ha radicado más en evaluar el resultado que el procedimiento?
- En el manejo de las emociones está la clave. En el mundo actual de la comunicación en psicología se valora con mayor fuerza el manejo de las emociones, que es con lo que trabaja el psicólogo, dejando a un lado el número y la estadística. No importa cuánto tienes de C.E.I., me importa cómo manejas emocionalmente ese C.E.I.

- ¿Qué opina sobre las nuevas formas de interrelación humana como Internet, celulares, entre otros?
- Me parece que al ser usada adecuadamente la tecnología puede ser efectiva, pero al utilizarse de manera irracional y desproporcionada puede llegar a convertirnos en seres incomunicados totalmente.

- Actualmente, los jóvenes prefieren una computadora que juegos tradicionales como el yoyo y la perinola.
- Es verdad, ellos son la generación de la computadora, lo que pasa es que no se están midiendo los riesgos del uso excesivo de esa tecnología. La última adicción que está contemplada en la clasificación de las enfermedades mentales, es la adicción de los medios cibernéticos: Internet, cyber juegos, video juegos, entre otros. Tenemos casos de niños y adolescentes que nos llegan a las consultas que alcanzan hacer sus necesidades fisiológicas sentados frente a la computadora, están tan adictos que ni comen, ni van al baño. Hay que romper el vicio del uso excesivo de la computadora.

- ¿Eso les afecta su inteligencia emocional?
- ¡Claro! ¿Qué es lo que ven en esos juegos?, ¿Qué juegan ellos? Lo que está prohibido en Japón y en China, que nos lo venden a nosotros. En estudios realizados en esos países se comprobó que muchos de estos juegos han generado episodios epilépticos en niños que no lo eran.

- ¿Qué aconsejaría usted para que las personas que usan con frecuencia la computadora puedan mantener un equilibrio?
- Promover la comunicación personal, los grupos de encuentro y de estudios, programar actividades donde necesariamente tengan que estar presentes las personas. No estoy en contra de la tecnología, sino del uso excesivo o del no uso de la computadora.

@jlara01

miércoles, 31 de marzo de 2010

Lago de Maracaibo “una muerte súbita”

En los últimos años la enfermedad del Lago de Maracaibo ha ocasionado una serie de factores que afectan la sobrevivencia de la fauna y la destrucción del hábitat en el mismo. Especies como la Palometa y el Manatí son algunos ejemplos de esta biodiversidad amenazada que lucha por subsistir a la catástrofe ecológica.

De hecho, se conoce, de forma oficial, desde los años 60 sobre la disminución de la cantidad y la calidad de vida animal que habitan en el lago según el especialista ambiental Gustavo Salazar, quien trabajaba con el Departamento de Seguridad, Higiene y Ambiente de la Costa Oriental del Lago.

Al hablar del Zulia y de su gran tanque de agua natural, en Venezuela, lo primero que se nos viene a la mente es el petróleo. Quizás, en otras latitudes pensarían en la mina de alimentos, especies que existen en ese lugar y una gran curiosidad de ver tan inmensa maravilla natural. Por tal motivo, considero que no se ha tenido la suficiente información y voluntad de respetar y cuidar lo que es una bendición divinal de tener el lago más grande del mundo.

Sin tomar en cuenta el registro de las décadas anteriores, hace siete años atrás se produjeron 25 accidentes en las operaciones petroleras sobre el Lago. Estos derrames no son tratados con alarma porque según la Ex-Ministra del Ambiente Ana Elisa Osorio no se pueden catalogar como desastres ecológicos, pues se trata de cantidades menores de crudo, las cuales no fueron derramadas por buques en carga o descarga.

¿Será que nos estamos volviendo anormales? o ¿Posiblemente la tolerancia es admitida en un constante y lento homicidio? Al imaginarnos que cada día en una tasa de café con una porción muy pequeña de veneno se la diéramos a nuestra mamá, esto ¿Sería normal? No exagero con ello si tenemos la visión de tratar a la naturaleza como nuestra MADRE. Hablamos de la enfermedad del Lago pero más énfasis deberíamos hacer en la fiebre del oro negro que se traga y ciega nuestra vida.

Además, otros agentes contaminantes vienen directamente de los desechos arrojados por los centros poblados, el continuo dragado del canal de navegación que afecta la condición físico-química del agua y las acciones de la guerrilla colombiana que al volar los tubos contaminan el río Catatumbo que desemboca en el Golfo de Venezuela.


La única defensa natural del Lago es la de entrar en un proceso de purificación, muy parecido a la fiebre en el ser humano, con el fin de medio sobrevivir a las acciones de la especie más evolucionada del planeta. Este proceso normal trae como consecuencia la ausencia de oxígeno por el incremento de algas como resultado del crecimiento de la materia orgánica, por lo tanto el agua pierde oxígeno y sin él no hay vida acuática. 


La actividad agrícola del sur del Lago y de los Andes venezolanos, es otro factor contaminante gracias al uso de pesticidas que se filtran a través de sus afluentes. También, las industrias de los alrededores como: la Petroquímica del Tablazo, que descarga mercurio sobre el Lago; las cementeras y plantas eléctricas instaladas a sus orillas que trabajan con equipos que requieren ser enfriados, alterando la temperatura del agua.

A pesar del impacto ambiental que ha ido aumentando desde mediados de los sesenta, el lago es uno de los principales ambientes para la cría de crustáceos y mariscos de donde se produce una buena parte de los camarones y langostinos que consumimos en el país.

Por ello y mucho más, esta fuente de alimentos tenemos que cuidarla como el tesoro más grande y no dañarla por causa del mal uso del tetero de petróleo y de la falta de conciencia.

Finalmente, citando el dicho que reza “el viajero se conoce por su maleta” considero que nuestro entorno refleja nuestra cultura. Igualmente, Don Emmanuel Kant, filosofo alemán, decía “lo exterior es lo interior”, es decir, el mundo que hemos construido es el resultado de nuestra forma de pensar y sentir. Por ende, la peor contaminación del planeta es la que se encuentra en la psiquis del ser humano.